Son esos amigos con los que compartí la plastelina, los plastidecor y las gomas de borrar. Tambien los cuates de chocolate y los juguetes en la hora del patio.

Siempre me ha gustado seguir en contacto con los niños y las niñas de olor a petit suisse y galleta, con bufanda, guantes y churretes en la cara. Y hoy me ha alegrado que me buscara uno de ellos que hace 11 años que no veo.

Su imagen en mi cabeza era la del niño de 12 años y no sabía muy bien como hablarle, pero en seguida he visto que sigue siendo exactamente igual que antes, como si el tiempo no hubiese pasado.

Y es que me doy cuenta que pase el tiempo que pase, las primeras amistades que tuve jamás las olvidaré y sé que ellos tampoco a mi.