La mágia de todo esto es el anonimato. Sentirte libre para contar y expresar lo que piensas sin que nadie te juzgue mas allá (o menos) de tus sentimientos o pensamientos.

Mentiría si os dijese que no me importa lo que piensan de mi, porque me importa. De lo contrario ¿de qué serviría pedir consejo?, ¿para qué intentar haceros sentir cuando os cuento algo lo mismo que sentía yo mientras lo vivía?

Todo esto viene a que estoy pensando en hacer un videoblog, aunque me da un poco de "cosilla" porque cuando me pongo la camara delante y pienso en la cantidad de personas que pueden llegar a ver el video, me corto.

Seguiré dandole vueltas a ver si me decido o que. ¿Vosotros qué decís?